Ingredientes:
Cañaíllas
Agua
Sal
Elaboración:
Elaboración:
Lo primero que tenemos que hacer es limpiar los caracoles a
conciencia, aunque vengan purgados de la pescadería. Para ello, ponemos un
recipiente con agua y sal y los removemos durante algunos minutos para que
vayan soltando la arena o cualquier residuo hasta que veamos que están limpios.
Seguidamente, ponemos una olla al fuego con suficiente cantidad de agua para
que los caracoles queden cubiertos. Los volcamos en la olla cuando el agua esté
hirviendo y agregamos una cucharada de sal por litro de agua.
Pasada una hora,
sacamos uno y probamos. Si no están tiernos, los dejaremos cocer 20 o 30 minutos más.
Tengo que decir que en casa ni mi madre ni mi abuela han
puesto sal a los cefalópodos o moluscos. Mi abuela decía que no era necesario y
que quedaban duros si se les ponía sal al agua de cocción. No obstante, mi cuñado, que
es cocinero profesional, los cuece con sal. Personalmente, los he probado de las
dos formas y puedo decir que ambas son válidas.
*Nota: Los caracoles, las caracolas grandes y el pulpo
tienen una peculiaridad y es que, cuando empiezan a hervir, desprenden un olor
bastante desagradable. Esto no quiere decir que estén viejos. Los que yo he
cocido estaban vivos, como se puede apreciar en la foto. A los 30 o 40 minutos,
ese olor desaparece.
A la hora de servir, en casa nos gusta tomarlos simplemente
con limón, en salpicón o con ajo, perejil, aceite y limón. De cualquier forma,
son un bocado exquisito, con un explosivo sabor a mar.
Por último, he de decir que se come todo: el cuerpo y la
parte oscura que sale pegado a este; pero si es para ensalada, solo habremos de
utilizar el cuerpo, desechando la parte negra o aparato digestivo.