Mi madre, Paquita la del molino, no nació en una almazara, pero sí en un molino harinero. Era el molino de Magaña, apodo de mi abuelo, sito al este del río Guadalpín, muy cerca de su desembocadura. Allí nació y creció mi madre, y vive hasta el día de hoy a unos 200 metros del mismo, en la parte alta y llana de la finca, un terreno de labranza donde se cosechaba el aceite para todo el año.
Esta es una de las tinajas donde se guardaba el aceite, con capacidad para 11 arrobas.
Mi madre no ha perdido el gusto por las cosas buenas. La comida que más disfruta es el desayuno, especialmente cuanto consiste en buñuelos, en pan frito con miel Y té con matalahúga y canela acompañado de pan tostado con aceite y naranja, es decir, el desayuno molinero, un desayuno rico y nutritivo.
Luego tostamos el pan, si es posible sobre las brasas. Colocamos sobre un plato las rodajas de naranja a un lado y aceite al otro y mojamos el pan en ambos.